Más de 6.000 asientos que no se vuelven a poner a la venta en la carrera oficial de Cádiz

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magen de los palcos en la plaza de la Catedral.

Los abonos suponen una de las principales fuentes de financiación que tienen las cofradías gaditanas

RAFA BURGAL. La venta de las sillas y los palcos de la carrera oficial supone un importante ingreso económico para las hermandades y cofradías de Cádiz que se une a la subvención municipal y a las aportaciones de los hermanos, entre otras fuentes, para poder mantener su actividad durante todo el año y sufragar los importantes gastos que afrontan para poner un cortejo en la calle.

La suspensión por segundo año consecutivo de las procesiones debido a las restricciones de la pandemia del coronavirus significa una importante merma que ya se está notando en las cuentas de las corporaciones, aunque de diferentes proporciones en este 2021. Por un lado, se viene de una Semana Santa en la que ya habían asumido una serie de gastos, pero no han podido percibir todos los ingresos previstos ya que se tuvo que proceder a la devolución de los abonos que se habían adquirido con anterioridad del decreto de estado de alarma. Por el otro, en este 2021 no se han realizado estos gastos, pero se mantienen los propios del funcionamiento de una hermandad más los proyectos que ya se habían puesto en marcha antes del inicio de la pandemia.

La gestión la realiza el propio Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz, estando separadas las sillas y los palcos. En total, en 2020 se sacaron a la venta unos 6.000 asientos que se reparten por el recorrido que conforman Nueva, plaza de San Juan de Dios, Pelota, Catedral, Arquitecto Acero, Compañía, Santiago, Candelaria, Montañés, Palillero y Novena.

Los 257 palcos, que se sitúan en las plazas de San Juan de Dios, Catedral y Palillero, cuentan con unos abonos para toda la Semana Santa que van desde los 165 euros por seis sillas en San Juan de Dios a los 616 euros por 12 sillas en Palillero.

En cuanto a las sillas, los abonos tienen un precio que van desde los 26 euros de la calle Santiago a los 51 euros de las primeras filas de las plazas de Candelaria y Palillero. Por último, los precios por días sueltos van desde los tres euros del Sábado Santo a los 14 euros de las primeras filas de Candelaria el Jueves Santo y la Madrugada.

Los ingresos que se obtienen por la carrera oficial tienen dos vertientes. En el apartado de los palcos, estos sí son más fijos debido a que se vende todo el taquillaje para toda la semana debido a la comodidad que supone contar con estos espacios. Además, estos abonados apenas cambian de un año a otro. De ahí se detraen una serie de gastos de la carrera oficial para dar con la cantidad de beneficios que se reparten posteriormente entre el Consejo Local y las cofradías.

En el apartado de las sillas, los ingresos que se obtienen no son fijos debido a que una parte de ellos dependen de la meteorología. Por ejemplo, en 2019 el Miércoles Santo se suspendieron todos los cortejos por la lluvia, mientras que el Jueves Santo no fue completo, lo que supuso una reducción de los ingresos por la venta de sillas por jornadas. Por su parte, en 2018 sí completaron su recorrido todas las hermandades.

De los ingresos que se obtienen en taquilla hay que descontar los gastos que supone la puesta en marcha del servicio, como son las nóminas del personal, los seguros, los impuestos o el alquiler de las sillas, entre otros. Los beneficios que se obtienen se reparten entre las cofradías en función a una serie de baremos en los que se tienen en cuenta el número de hermanos que sacan a la calle, el número de pasos o el número de bandas de música y su tipología, entre otros.

Además de a las cofradías, la suspensión de la Semana Santa por segundo año consecutivo constituye un perjuicio para todas las personas y empresas que forman parte de la cadena que permite ofrecer el servicio de sillas. Por un lado, la plantilla que atiende a los abonados en plena calle la forman una treintena de personas. A estas hay que sumar las que trabajan en la carga y descarga de las sillas para el montaje de la carrera oficial más los camioneros que realizan el traslado desde la empresa sevillana Quidiello, que es a la que se le alquila todos los años las sillas que se colocan en las calles. Además, también se ve afectada por esta suspensión la empresa que realiza el montaje de los palcos.


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