«Que suenen los guizques». Artículo de Adolfo Vigo en La Voz de Cádiz

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Me imagino a medio Cádiz gritando desgañitado «horquillaaaaaaa»

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El pasado lunes, en el conocido programa de ‘Pasapalabra‘, durante el famoso rosco final en el que hay que adivinar la palabra que corresponde en el abecedario mediante la definición que te dan, el presentador al llegar la letra “Q” decía, más o menos, «palo con un soporte para aguantar los pasos y andas en Semana Santa». Me imagino a medio Cádiz gritando desgañitado «horquillaaaaaaa».

Pues no, nuestro gozo en un pozo. Nuestro elemento diferenciador y motivo de orgullo para muchos no era la palabra en cuestión. Esta no era otra que “guizque”, que según la Real Academia de la Lengua Española es, en su segunda acepción, “palo con regatón en un extremo y en el otro una horquilla

 de hierro que sirve para descansar las andas procesionales”. Y que quieren que les diga, me entró la risa tonta y me acordé de todos esos “gaditas” ultraconservadores de las tradiciones gaditanas, bueno, de las que ellos quieren, que en ese momento se sentirían ultrajados por el programa. Total, al fin y al cabo, ¿que va a saber la RAE lo que es una horquilla o no?. Seguro que esto es fruto de una conspiración “miarma” para destruir nuestras tradiciones o, lo que puede ser peor, para seguir con su propósito de cambiar el vocabulario cofrade. Y por ahí sí que no pasan nuestros “gaditas” o “cofrades de Cuaresma”.

Pase que al penitente lo llamen nazareno, que el control de salida sea la papeleta de sitio, que a la sección le digan tramo y que los miembros de la Junta sean los “oficiales”, pero que ahora le vengan a cambiar el nombre de “horquilla”, a su sacro santo instrumento para marcar el compás del andar de los pasos como si estuvieran mecidos por las olitas del mar, por ahí no pasan. Y es que la horquilla es sagrada, la horquilla no se toca ni se cambia. Quien no quiere a la horquilla gaditana es que no quiere a su “mare”. Da igual lo que lleven arriba del paso, da igual el Señor o la Virgen, da igual el trabajo de los cofrades de verdad durante un año, para ellos su “guizque gaditana” es intocable. Van a venir ahora unos estirados de Madrid a decirnos lo que es, o lo que no es, una horquilla, pero vamos, hasta ahí podíamos llegar. Y, por supuesto, que decir del presentador del programa, que no podía ser de otro sitio que de Sevilla, y que seguro que es el cabecilla de la conjura “antigadita”.

La realidad es que al “cofrade de Cuaresma”, que suele coincidir con el “gadita” cofrade, y que es ese ser que solo se preocupa de las Hermandades en esos cuarenta días únicamente para criticar todo lo que han hecho los auténticos cofrades durante el año y que mira los pasos de respiradero para abajo, no admite que nadie pueda utilizar un léxico diferente al que él estipula como el oficial, siendo un “parguela” o un “miarma” en caso contrario. No le entra en la cabeza que en la “Cuna de la Libertad” haya la libertad suficiente para que cada uno utilice el vocabulario, los términos o el léxico que les parezca más oportuno, siempre que no se falte al respeto, sin que ello suponga ni una traición a las tradiciones gaditanas, ni un intento de “sevillanizar” la Semana Santa de Cádiz.

Ya me imagino a la exaltada de turno gritándole al Despojado la próxima Semana Santa en Palillero: “No a los guizques. Si a las horquillas…”


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