¿Votaba la imagen del Nazareno? (Artículo de José María Otero en Diario de Cádiz)

Compártelo en tus redes

Nazareno de Pedro Campana, actualmente en la Catedral / ARCHIVO

En 1928 el Ayuntamiento de Cádiz nombró una comisión para potenciar la celebración de la Semana Santa y dar a conocer la historia y patrimonio de nuestras cofradías. Al frente de la misma fueron nombrados César Pemán, Ricardo Fernández de la Puente y Álvaro Martínez del Cerro, que contaron con la colaboración de numerosos cofrades. 

Ese año  vino a Cádiz la fabulosa banda de clarines del primer Regimiento de Artillería Ligera de guarnición en Ciudad Real. Una banda que iba precedida de una escuadra de batidores  y que se encargó de abrir los desfiles procesionales de cada día, entrando en primer lugar en la carrera oficial y calle Ancha. Las cofradías y hermandades colaboraron con el proyecto municipal publicando numerosos datos de sus historia y patrimonio y haciendo un esfuerzo económico para que los desfiles procesionales resultaran lo más brillante posible.

En este sentido, la cofradía del Nazareno de Santa María preparó un cortejo con cuatro pasos, pues a los habituales del Señor y de la Virgen se unieron otros dos. El primero,  con la cruz de carey bordada en plata costeada por José de Arias. El segundo paso con un Ecce  Homo atribuido a Pedro Roldán y que había sido propiedad del conde de Alcudia y disponía de capilla propia en Santa María. Curiosamente, la lluvia impidió que esta procesión saliera el Jueves Santo y lo hizo al día siguiente precediendo al Santo Entierro.

La cofradía de la Buena Muerte, por su parte, llevó en su cortejo a 140 penitentes, algo que según este periódico “jamás se había logrado en Cádiz”. Esta hermandad, además,  anunció que todos los estandartes e insignias de su cortejo serían portados por hermanos, algo que tampoco se conocía en nuestra ciudad, añadiendo que los integrantes del cortejo habían sido advertidos de que en caso de lluvia deberían seguir en el sitio designado, sin emprender retirada alguna. 

Entre los datos que se publicaron en aquellos días, recogidos en gran parte en  Diario de Cádiz, había algunos que hacían referencia a la imagen de Jesús Nazareno, obra de Pedro Campana y que recientemente ha sido restaurada por el Cabildo Catedral. Al parecer, durante algún tiempo, en torno a esta imagen del Nazareno de Campana circularon leyendas que le atribuían ser el verdadero Regidor Perpetuo de la ciudad y que, incluso, llegaba a tomar parte en las votaciones del Ayuntamiento. 

El Regidor Perpetuo
El Regidor Perpetuo / ARCHIVO

Lo cierto es que esta imagen del Nazareno, hoy restaurada, fue encargada por el Ayuntamiento de Cádiz en 1702 a Pedro Campana, “a semejanza del Nazareno de Santa María”, y para ser venerada en  las propias Casas Consistoriales. Con este encargo los munícipes querían mostrar el agradecimiento de la ciudad  a la intervención de Jesús Nazareno para sofocar la epidemia de peste que  había asolado Cádiz unos años antes, en 1681.  La nueva imagen, muy parecida a la de Santa María, llegó al Ayuntamiento en 1703 y allí estuvo durante muchísimos años presidiendo el salón de Plenos Municipales. Cuando el Ayuntamiento celebraba sesión solemne, se colocaban unas velas delante de la imagen para pedir  al Señor que iluminara a los concejales en sus deliberaciones y acuerdos. El hecho de que la imagen del escultor Pedro Campana presidiera durante muchos años las sesiones municipales fue lo que llevó a algunos, equivocadamente, a creer que era el auténtico Regidor Perpetuo de la ciudad.

En 1928  los documentos aportados por algunos historiadores volvieron a dejar claro que el Regidor Perpetuo de la ciudad de Cádiz era el Nazareno de Santa María y que la imagen de Campana era muy posterior, incluso, a este nombramiento.

La otra leyenda, relatada en este periódico a través de un artículo sin firma, es la que aseguraba que la imagen que presidía los plenos municipales, el Nazareno de Campana, tomaba parte con su voto en las decisiones del Ayuntamiento. Era creencia popular que cuando había un empate entre las opiniones de los concejales, el alcalde acudía solemnemente a una urna situada  a los pies de la imagen del  Nazareno y recogía el voto que decidía el resultado. Lo que realmente sucedía, y de ahí el error de algunos, es que el alcalde decidía los empates que pudieran producirse por su voto de calidad, extrayendo la correspondiente bola blanca o bola negra de la urna situada a los pies de la imagen.

Muchos años más tarde, en 1946, los funcionarios municipales quisieron fundar una cofradía de penitencia teniendo como Titular al Nazareno  realizado por Campana y que ya en aquellos años  estaba en la Catedral. La Virgen para esta cofradía municipal sería una Dolorosa de la iglesia de San Juan de Dios.  El periodista Pablo Manuel Durio,  siguiendo  las investigaciones del cofrade  José Manuel Ruiz, relata que los funcionarios municipales encontraron  la fuerte oposición de los miembros del Cabildo Catedral  y del propio obispo, Tomás Gutiérrez. Ese interesante proyecto cofrade, que hubiera supuesto una cofradía más en  nuestra ciudad, quedó pronto en el olvido.

Los funcionarios municipales alegaban que el Nazareno de Pedro Campana había sido realizado  precisamente por encargo del Ayuntamiento de Cádiz y cedido a la Catedral tras haber estado durante muchos años recibiendo veneración en el interior de las Casas Consistoriales. 

Este Nazareno  debió gozar durante años de gran devoción popular. Durante la restauración, llevada  a cabo por  Pilar Morillo y Álvaro Domínguez,  pudo observarse el desgaste del pie de la imagen, debida  al roce de los fieles devotos.


Compártelo en tus redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.