Paco Álvarez: “En Cádiz no se puede abrir sólo la mente para lo que nos conviene” (Diario de Cádiz)

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Paco Álvarez, gerente de Asodemer. / LOURDES DE VICENTE

Este gaditano habla con pasión de los mercados municipales y de su potencial pero sin perder de vista las cosas que hay que mejorar, al igual que sobre el mundo cofrade al que pertenece

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MELCHOR MATEO. Mientras posa para las fotos en uno de los pasillos del pescado del Mercado Central recibe las chanzas por parte de los detallistas de un equipamiento que ha pasado un año muy duro.

–¿De dónde viene su relación con los mercados?

–Curiosamente, mi madre regentaba un puesto en el mercado de la barriada de La Paz pero nunca creí que yo fuera a tener ninguna vinculación con los mercados. Todo viene cuando me llamaban meses alternativos como personal de apoyo en la delegación de Fiestas. Charo Cantero, que era con la que yo trabajaba mano a mano, se enteró que había salido una sustitución aquí en Asodemer en el año 1998. Yo tenía mis reticencias al principio porque no conocía muy bien la asociación pero me lo explicó y vine para una sustitución a José María Oca, que casualmente es ahora el hermano mayor de Las Aguas. Fui por una sustitución y ya llevo 23 años. Empecé cobrando los recibos y las tasas. Yo le debo mucho a María Luisa Usero, que era la antigua directora de Asodemer y de la que aprendí todo. Poco después empezó a mandarme a reuniones con el Ayuntamiento y fui aprendiendo hasta que un día ella se da dio baja laboral por enfermedad y la directiva confió en mí para llevar los designios de la asociación.

–Estamos en una pandemia y ha habido momentos duros porque la gente debía estar confinada. ¿Cómo salen los dos mercados municipales de esta situación?

–Yo creo que salen reforzados dentro de la crisis que estamos pasando. Sale n reforzados porque el primer mes de la pandemia fue muy duro y nos tuvimos que reinventar. Aquí hubo gente que tuvo claro que tenían que cambiar, porque al mercado no venía la gente porque había mucho miedo. Empezaron a reinventarse con los repartos a domicilio.Entonces, cada uno lo hacía personalmente y ahora estamos en un proceso de transformación digital en el que estamos contactando con varias empresas para que todo el reparto a domicilio y la digitalización se centralice: Eso permitirá que no sea sólo el reparto a domicilio y lo compres desde casa sino que también lo hagas aquí, vayas a una consigna y que te lo lleven antes de una hora a tu casa. Esto requiere una transformación digital y es lo que estamos haciendo ahora y va a ver la luz en poco tiempo.

–La sociedad ha cambiado. ¿Atraer a la gente joven es el gran reto de los mercados?

–Ese es uno de nuestros objetivos, que la gente joven venga. Esto debe venir desde los políticos nacionales, que han de cambiar su discurso. En estos tiempos de pandemia no han parado de hablar de los supermercados, pero también están los mercados. Al joven también hay que convencerlo de que todas estas plataformas que ellos utilizan no van a generar riqueza en la ciudad que vivimos. Esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si compras todo por Amazon o por Glovo, que puede estar muy bien, qué hacemos pon el pequeño comercio, que es el que genera riqueza en la ciudad. Estamos enriqueciendo al más grande y empobreciendo al más chico. Todos tenemos que poner de nuestra parte y nosotros tenemos que ser competitivos en precios, en comodidades para los usuarios, por ejemplo. Nosotros nos tenemos que poner la pilas pero los jóvenes no pueden salir del cole y que los mismos profesores le digan que esto lo pueden comprar en Amazon.

–¿El Rincón Gastronómico es el perfecto complemento que le faltaba al Mercado Central?

–Evidentemente. Nos quedan cosas por mejorar pero creo que el Rincón Gastronómico es referencia en toda España. Es más, mi cometido en la Confederación de los Mercados de España es asesorar a la hora de implantar estas actividades en los mercados, porque éstas se están implantando en todos los mercados de España, es un complemento. Esto nació de una manera y se ha desbordado un poco de manera que le hemos tenido que poner freno porque si no, lo llenamos todo de hostelería.

–¿En el equilibrio está la virtud?

–Para pertenecer a la Confederación de Mercados, por ejemplo, el Rincón Gastronómico no puede superar el 50% de la actividad total porque lo que estamos tratando de impulsar es el mercado de productos perecederos. Lo que se trata es de que no se olvide la esencia de esto, que es el mercado de abastos. Aquí tenemos 35 puestos cuando la oferta completa son 173. Creemos que con 35 está totalmente cubierta esa parcela. Se ha considerado también que sólo una zona puede ser rincón gastronómico, un ala del mercado.

–¿Qué es lo que falta para potenciar y mejorar este mercado?

–Independientemente de él, hay que potenciar también los accesos a Cádiz, no sólo a nivel local sino provincial. El mercado no puede subsistir con la población que tiene el casco histórico de Cádiz ni Puerta Tierra. Es tan grande que tiene que subsistir con la Bahía de Cádiz y es increíble que, por ejemplo, el Río San Pedro, que podrían ser unos clientes potenciales muy buenos, cada autobús pasa cada hora. Las combinaciones de los servicios públicos son pésimas en Cádiz. Las líneas de autobuses urbanos también son muy mejorables. Nosotros tuvimos una relación con Martín Vila y nos dijo que esto se iba a corregir pero el tiempo pasa, pasa y pasa y eso no vemos que se haya mejorado. Creemos y entendemos que antes de todas las reformas que ha tenido el casco histórico de aparcamientos, se tenía que haber abordado esto. Venir a comprar aquí es muy complejo, tienes que coger la línea 2 que es la más larga y con un recorrido tremendo y eso no ayuda. Los aparcamientos están todos carísimos. Para venir a comprar al Mercado Central es un conjunto de malabares, porque tú no vas a venir y vas a coger el autobús que te deja en la plaza de España y te vas a volver cargado, de papas, frutas, pescado, carne… El Mercado de Cádiz es el único que no tiene accesos en coche de todos los de España. No pienso que sea por mala fe pero creo que la idea que hay ahora mismo en ordenación urbana y movilidad, no casa con el mercado.

–Decía que es muy importante que el mercado y el comercio estén integrados. Imagino que todos los movimientos y cierres que se están produciendo estos meses también les afecta y lo verán con preocupación.

–Que se vayan las grandes firmas de Cádiz es un grave problema porque aunque nosotros consideremos que el motor del casco antiguo sea el mercado, tienes que tener una red alrededor. A mí siempre me han dicho que la lado de un gran lobo comen muchos lobitos. Eso es muy importante pero también los dueños de los locales se tienen que poner la s pilas. Todos sabemos cuánto cuesta un local pero algunos lo ponen muy complicado por los precios. Están potenciando de este modo la venta on line. Poniendo un local tan caro está potenciando que esa empresa prefiera vender on line y le sale mas barato eso que tener abierto un establecimiento.

–Hablemos de cofradías. ¿Tendremos desfiles procesionales el año que viene?

–Yo estoy convencido de que sí. Si estamos todos vacunados no veo el motivo para que no la haya. Soy de los convencidos que sí y con pasos, tal y como la hemos conocido siempre. Es importante porque la Semana Santa no deja de ser una industria y hay gente que está sufriendo. Al orfebre donde mi cofradía encarga las cosas, sé que no está trabajando ni el 15% y tiene 30 trabajadores. Todo es una cadena , una espiral, que se tiene que mover. –Usted como capataz, ¿cree que puede haber miedo en las cuadrillas para meterse debajo de un paso?–Algún miedo habrá pero también hay otros que están locos por salir. El último martillazo lo dimos en 2019 y estamos hablando si lo vamos a dar en 2022. Pasa mucho tiempo y evidentemente la situación de la pandemia va cambiando, pero esto es algo que cada vez va a ir a menos. Ya estamos viendo que todos los políticos empiezan a abrir un poco la mano y se habla ya de que en los sitios abiertos podemos ir sin mascarillas. A fecha de hoy vemos la Semana Santa a un año vista. ¿Dentro de un año vamos a estar igual que ahora? No me lo puedo creer.

–¿Piensa que ese parón de dos años puede afectar a las cuadrillas y que muchos decidan no volver a meterse debajo?

–Claro que sí. Cuento con que un 10% de la cuadrilla que yo llevaba en 2019 me va a decir que no va a salir. Es una cantidad grande. En Columna llevo 90 y si se van 9, y le pido a Dios que sean 9 nada más, es un fastidio y más con los problemas que tenemos de carga en Cádiz. Aquí defendemos mucho nuestro estilo, nuestras formas, pero los que sacamos pasos sabemos que cada vez nos encontramos más dificultades para encontrar cargadores. Antiguamente los pasos se sacaban con 50 personas nada más. Hoy llevamos 90 o 100 y cada vez cuesta más trabajo. En cualquier sitio donde hay Semana Santa tienen menos problemas para sacar los pasos que en Cádiz.

–¿Los cargadores tienen la sartén por el mango?

–Lo explico de otra manera. En Cádiz no podemos ni hacer ensayos porque los cargadores no vienen. No voy a nombrar otra ciudad que le da coraje a la gente, pero mi última salida fue como costalero en el Silencio de Córdoba en una extraordinaria. Yo fui allí y me encuentro que con quien no iba a la reunión tenía a 40 fuera para poder salir. Eso te da un margen de maniobra que en Cádiz no tenemos. Allí saben que tienen que ir porque si no, pierden el sitio. Tiene que estar totalmente justificado el que no vaya a venir. Yo fui a tres ensayos y en todos estaban las dos cuadrillas completas en los ensayos. Nosotros eso aquí no lo tenemos. Aquí como sabe el cargador que es necesario y si es alto y grande todavía más. Aquí todo el mundo, desde fuera, te dicen que tienes que ir de una manera u otra y no saben las vicisitudes que tenemos que pasar los capataces en Cádiz para sacar los pasos.

–¿Cuál es la debilidad que tenemos en nuestra Semana Santa?

–Yo soy del que piensa que en Cádiz ser cofrade es muy difícil y lo poco que se haga tiene un mérito enorme. Partimos de una ciudad que no es cofrade. Muchas veces se ven las procesiones como el que está viendo una cabalgata de reyes o de Carnaval. Llevando el paso de Columna me han roto el respiradero del paso porque un niño se enganchó. Si tú vas por Candelaria y los padres dejamos que los niños estén pegados a las procesiones … A veces los padres no van con el debido respeto a ver una manifestación de fe pública. Yo soy de la idea, y me va a matar mi amigo Juanchi de la peña de La Estrella, pero yo no quiero pasar por Candelaria. Independientemente de los cofrades, que debemos también tener más humildad y tener más mano izquierda con los demás cofrades. Yo me veo en una situación personal y no es por culpa de los curas. En la Iglesia tengo muchos apoyos en ella, en todo, me siento querido por todos los curas, el padre Óscar, Rubén, Gonzalo, Marcos y, por supuesto, el obispo don Rafael, que es muy comprensivo con mi situación personal. Y muchas veces me veo en situaciones delicadas por culpa de su entorno laico, que nos complica la vida.

–Usted está hablando de su divorcio y de la prohibición de formar parte de la junta de Gobierno de una hermandad y que se pretendía extender también a los capataces a las personas que se encuentran en esa situación.

–Yo no me voy a escudar en mi caso pero pienso que cada uno habría que enfocarlo porque muchas veces el ser divorciado no es una opción que se escoja sino que te puede tocar. Puede ser que su pareja le deje porque haya conocido a otra persona o 20.000 cosas y ese hombre o mujer tiene derecho también a rehacer su vida. Estas personas laicas a veces te tratan como si tuvieras que llevar un cartelito que ponga “soy divorciado”. Y quiero hacer mucho hincapié que no es por parte de la Iglesia, que ahí sí me siento muy querido, pero no así del entorno laico.

–¿Nos miramos demasiado el ombligo los gaditanos?

–Aquí lo que no se puede abrir la mente es sólo para lo que nos conviene. Los gaditanos somos así. No me quites la horquilla del paso, pero en todo lo demás se puede innovar. Si sale una chirigota que no lleva el 3×4, es una innovación, se puede aceptar. En Cádiz es típico los Tosantos pero vestimos a los niños de Halloween, que no es de Cádiz. Pero, por Dios, no se te vaya a olvidar darle fuerte a la horquilla cuando vayas con el paso. Pero a lo mejor te lo dice alguien que no aporta nada a las cofradías. Aquí también hay muchos cofrades de barra de bar o de estar en la barrera y encima nos quieren imponer cómo tenemos que llevar nuestra hermandad en la calle o cómo la tenemos que dirigir internamente. Esto es Cádiz. Dejadme hacer a mí lo que me dé la gana. Aquí hay muchos cofrades del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.

El mecánico que nunca llegó a serlo

Paco Álvarez Márquez (Cádiz, 1973) se crió entre la calle San Miguel, donde estaba el domicilio familiar, el colegio Arbolí y posteriormente el de San Felipe y San Antonio, donde descubrió su pasión por las hermandades. Forma parte de Asodemer desde 1998, la asociación de detallistas de los mercados municipales de Cádiz, de la cual es gerente y representa a Cádiz en la Confederación Nacional. Asimismo, también está en la directiva de Cádiz Centro Comercial Abierto. Su llegada a los mercados estaba predestinada porque su oficio es el de mecánico de coches tras estudiar Formación Profesional en Valcárcel. Su gran maestra en esta asociación fue María Luisa Usero, la que le antecedió como gerente en el cargo, que le enseñó todo en este oficio. Paco Álvarez es tan conocido por su faceta con los mercados, pero quizás aún más porque es capataz de dos pasos con mucha solera e historia de Cádiz, el Cristo de la Humildad y Paciencia el Domingo de Ramos y su Cristo de la Columna el Martes Santo, hermandad en la que ingresó siendo un niño. Anima a la gente a venir a comprar a los mercados municipales por la variedad que va a encontrar en ellos y reconoce la buena sintonía que tiene en la actualidad con la concejala del ramo, Monte Mures.


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