José Luis Pájaro: «Este premio es compartido con todos los cargadores de Cádiz» (La Voz de Cádiz)

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José Luis Pájaro Llamas, en un Miércoles Santo, a la salida del Caminito – A. V.

El veterano capataz recibe este jueves el galardón ‘Gota a Gota’ que le otorga la Fundación Cajasol por su enorme trayectoria

l apellido Pájaro es una institución en la ciudad. Nombrarlo es decir Semana Santa de Cádiz. José Luis Pájaro Llamas recibe este jueves el premio ‘Gota a Gota’ 2021 que otorga la Fundación Cajasol por su enorme trayectoria cofrade. El veterano capataz lleva toda la vida dedicado a las hermandades y más especialmente desde que tomó el testigo de su padre, Manuel Pájaro quien le dejó un legado excepcional que ha protegido y cuidado con mucho trabajo, sencillez y afabilidad. Actualmente, José Luis está al frente de dos de las devociones más importantes de la ciudad: Medinaceli y Angustias. Pero hace años incluso llegó a estar como responsable de un paso todos los días de la Semana Santa.

Ante este reconocimiento que le llega en esta atípica Cuaresma, el capataz comenta que «me siento muy orgulloso por el hecho de que una institución como Cajasol me otorgue el galardón de ‘Gota a Gota’, la verdad que no entro en mi cuerpo. Sí es verdad que esto se debe a la cuadrilla de cargadores porque si no lo tuviera no hubiera recibido el premio. Y ya no me paro en mi cuadrilla sino en todos los cargadores de Cádiz. Que este premio se lo dan a una persona pero que es compartido con todos ellos».

En estos momento para José Luis es inevitable recordar a su padre y su historia. «Una vez que hablo de cofradías me acuerdo de mi padre porque lo que fue en Cádiz, en las cofradías. En realidad siempre me estoy acordando de él, pero ahora con más vera. Hace ya 25 años que falleció pero en las cofradías decir Pájaro es decir mucho. Es una trayectoria de muchísimos años. El próximo año 2022 hará 50 años que mi padre me entregó el martillo de la Patrona. Fue el mes de junio de 1973. Y con mi hijo la saga Pájaro tiene para rato».

El año que viene el veterano capataz gaditano cumplirá además veinticinco años con el martillo de la Virgen del Caminito y treinta con el de Medinaceli, lo que sin duda dice mucho de su buen hacer y su talante. «El roce hace el cariño. Yo me acuerdo los primeros años la cuadrilla que yo llevaba iban dos o tres que eran hermanos y solo dos o tres que iban descalzos. Hoy gracias a Dios en la cuadrilla hay muchísimos hermanos y yo nunca jamás les he dicho que hay que hacerse hermano… y miro abajo del paso y ya son bastantes los que van descalzos. Sucede con Angustias y en Medinaceli porque la cuadrilla es la misma», comenta José Luis.

Ante esta situación tan distinta, en esta Semana Santa que se presenta sin salidas procesionales, el capataz gaditano sostiene que hay que ser pacientes aunque no oculta que es algo complicado. «No podemos hacer otra cosa. Paciencia, resignación y acudir a todos los actos que se puedan. Pasar por las iglesias para ver las imágenes. Es difícil. Yo estoy acostumbrado a vivir desde pequeñito esto y se nos viene muy encima y eso que este año estamos un poquito más preparados que el pasado porque el año pasado fue por sorpresa. Este, aunque ya lo sabíamos antes desgraciadamente, el vacío es muy grande».

Precisamente tras dos años de parón, el tema de la carga es uno de los que se podría ver afectado en Cádiz de cara al 2022. José Luis Pájaro explica que «en la carga creo que para el año que viene, si Dios quiere y pido que sea asi habrá Semana Santa, los capataces vamos a tener una tarea difícil porque son dos años y las personas se enfrían un poco. Habrá que trabajar mucho psicológicamente y ganarnos a los cargadores otra vez. Aunque en Cádiz somos como somos. Nos gusta mucho la carga, la Semana Santa y conforme se vaya diciendo que va haber creo que ese guasillo va a ser fructífero y la gente va a seguir. Pero sí que es verdad que los capataces vamos a tener que trabajar mucho con las cuadrillas».

José Luis Pájaro Llamas confía en que el de 2022 sea un año «redondo», en el que las hermandades puedan volver a salir a la calle y cumplir de esa forma sus cincuenta años como capataz, treinta con Medinaceli y veinticinco con Angustias. A pesar de su dilatada trayectoria, comenta que «con el paso de los años en mi caso me pongo más nervioso cuando se aproxima la Semana Santa. Supongo que es el peso de la responsabilidad porque es mucho decir Pájaro. Mi padre me dejó una responsabilidad enorme y pienso que estará contento desde arriba». Mientras no llega ese esperado momento de volver a coger el martillo, José Luis irá este Miércoles y este Jueves Santo a ver a sus titulares y asistirá a las misas, con esperanza, aunque también como él mismo reconoce «con mucha pena».


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